Abre puerta falsa para calmar su dolor

El cantante volvió a caer en la depresión cuando su hermana, "Nena", sufrió un aneurisma que le paralizó el
cuerpo unos meses.

El cantante cayó en depresión, y trató de evadir la difícil realidad con alcohol y drogas
"Tu hermana está enferma, tiene paralizada la mitad del cuerpo...".

Esa noticia que le dieron por teléfono en 2006 cambió por completo la vida de Pablo Montero.

Mercedes, "Nena", su cómplice en las aventuras más tiernas y disparatadas de su niñez, había sufrido un
aneurisma.

Cuando escuchó que "Nena" podría morir, entró en pánico. Una vez más volvió a sentirse solo, deprimido.

Trató de evadir la difícil realidad con alcohol y drogas, empujado por desconocidos que sólo le dieron malos
consejos.

"Para mí fue muy duro. Primero, lo de mi papá, y luego, mi hermana. Esos golpes dejan huella. Lloraba
mucho. Son cosas que las guardas mucho tiempo.

"Cuando vives solo, conoces personas que no son amigos, y así fue como llegó mi error, como un escape a
lo que viví. Estalló en 2006, con lo de mi hermana", reconoce Montero, quien prefiere no abundar en detalles.
Al igual que con el accidente de don Javier, el artista hizo a un lado sus compromisos para mantenerse al
lado de su hermana en un hospital de Torreón.

Los rezos y plegarias, al igual que el contacto con sustancias prohibidas, fueron parte de esos días oscuros
para Pablo.

Pese a que "Nena" estaba inconsciente, su hermano le hablaba horas y horas sin soltar sus manos.
Pasaron dos meses y medio, y para ella, ocurrió un milagro.

"Estuve a punto de morir. El doctor le había dicho a mi familia que no había nada que hacer. De pronto, sentí
que la mano de Dios entró en mi corazón y me salvé", relata "Nena".

Su cuerpo, que estaba inmovilizado, comenzó a responder favorablemente a los tratamientos médicos. La
joven, en unos cuantos días, tuvo la fortaleza para irse a casa.

"Cuando salí del hospital, Óscar (Pablo) me llevó gallo con el mariachi Gama Mil. Luego, tiempo después,
me acompañó a la Basílica de Guadalupe. Siempre ha estado con nosotros cuando lo hemos necesitado",
dice "Nena".

Ahora, la joven está casi totalmente recuperada. Cumple sus labores cotidianas con normalidad y ha vuelto
a manejar su auto.

"Pablo es un gran hombre", afirma el empresario Javier Barragán, el primero que lo contrató para palenques,
"pero desde que lo conocí, antes de la enfermedad de su hermana, le dije que le faltaba el consejo de una
persona madura, porque era un muchacho 'verde' que de pronto llegó a ser alguien y no tenía quien lo
manejara bien. Se me hacía una persona de pueblo, sana; por eso me sorprendió todo este asunto de las
drogas en el que se vio involucrado".

Tres años antes, en 2003, Pablo tuvo un incidente en la Feria de Tlaxcala. Se desvaneció en un hotel. Tras
ser hospitalizado, médicos de la Cruz Roja informaron que fue por una congestión alcohólica.

"Nunca supe por qué dijeron eso. Fui a parar al hospital debido a una descompensación física por tanto
trabajo, por tanta presión. La gente que me contrató allá sabe que eso no fue cierto", argumenta Montero.

Lo cierto es que su carga laboral, que era mayor año con año, afectó su carácter, al grado de que cuando
estaba bajo cierta presión, se tornaba irascible.

Esto le trajo problemas ese mismo año con los músicos del mariachi Sonidos de América, quienes lo
abandonaron en el escenario del Teatro Blanquita porque, supuestamente, les faltó al respeto.

"Fue una discusión normal. Todo fue porque olvidaron unos arreglos que teníamos preparados para esa
presentación. Cuando sabes lo que quieres darle a la gente y deseas quetodo salga bien, tienes que ser
estricto, y si algo no sale como lo planeaste, el primero que se va a enojar es el encargado, y la cabeza de
todo soy yo y tengo que llamarles la atención", dijo Pablo días después del incidente.

Integrantes del mariachi Sonidos de América declararon que Montero les gritó palabras altisonantes porque,
según él, el sonido de los instrumentos estaba viciado.
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